Mi mejor regalo de Navidad fue...
De los regalos de Navidad que yo he hecho no suelo acordarme. Si acaso, se acordarán las personas obsequiadas, si en algo les gustó.
Sin embargo, si recuerdo el mejor regalo de los últimos años que he recibido, de parte de mi, entonces, esposo. Es de bien nacidos ser agradecidos, y esas cosas no se olvidan, sobre todo si se nota que el amor media en todo ello. Y él me amaba, y por eso sabía lo mucho que me gusta escribir y sufría de verme tecleando en una vieja máquina eléctrica, en el tiempo de las computadoras. Ese fue el regalo.
Cómo fue el momento.
Yo esperaba de él el mismo regalo que todos los años. Es decir, un libro, unos bombones o,directamente, nada de nada. Pero ese año se andaba con mucho misterio, y en la mañana del día señalado, me despertaron a coro mi marido y mis dos hijos, radiantes los tres y riéndose de mi somnolienta confusión.
Para mi mayor sorpresa, pasamos de largo el rincón del árbol navideño donde los demás regalos aguardaban ser abiertos, y me hicieron ir a una pequeña habitación que utilizábamos como trastero y como improvisado despacho para mi máquina de escribir. Y allí vi la trasformación. Sobre la mesa, estaba dispuesto un completo equipo informático: monitor de pantalla plana, teclado, impresora-scanner, equipo de sonido,y la enorme torre del ordenador. Mi cara de sorpresa debió ser tan auténtica y completa que los míos no sabían si llorar de emoción o reír de alegría...,y yo tampoco.
Fue un bonito gesto de mi pareja, implicando a mis hijos, entonces muy niños aún. La ilusión con que me presentaron el obsequio fue lo que más me marcó y no olvidaré jamás. Sabían lo que representaba para mi escribir con más comodidad y acceder al mundo informático. De hecho, todavía conservo parte de ese equipo. Lo que no conservo es al mismo marido, pero esa es otra historia.
Consejo
- El regalo debe ser algo que la pèrsona amada desea, no lo que el obsequiante desearía para sí.
- No importa lo sencillo que sea el obsequio. Si está hecho con amor se trasmite.
- Si no llega a tiempo de comprar el obsequio deseado, no lo cambie por otro. Mejor escriba un "vale por", entreguelo a su pareja y cumpla después con su promesa.

