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¿Cómo eliges a tu pareja?

¿Te has preguntado si las parejas que has elegido tienen algo en común?

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¿Cómo eliges a tu pareja?
Uwe Krejci for Getty Images

¿Te has preguntado alguna vez si las parejas que has elegido a lo largo de tu vida tienen algo en común? La media naranja, como se llama muchas veces, no existe. Pero sí que hay rasgos que nos seducen más que otros y que son recurrentes en las personas que nos enamoran.

Lo primero que nos gusta del otro es la atracción sexual que nos provoca. Esto no es un pensamiento consciente. Cuando nos encontramos por primera vez con otra persona se producen en nosotros inmediatas reacciones biológicas y físicas. "Tener piel" se dice en algunos países. Ese primer contacto nos dice casi de inmediato si el individuo al que acabamos de saludar, estrechar la mano o mirar fijamente, es un compañero potencial o no.

Al margen de este deseo biológico que es fundamental, hay una elaboración más detallada de lo que nos lleva a elegir a uno y no a otro como nuestra "alma gemela". Características psicológicas, sociales, intelectuales, y la propia experiencia personal nos llevan a delinear un criterio personalísimo a la hora de decir "Me gusta".

Según los resultados arrojados por una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS), los criterios por los cuales nos guiamos al momento de elegir una pareja serían, en este orden, los siguientes:

  1. Carácter
  2. Físico
  3. Filosofía de Vida

Entonces parece claro que sabemos sobreponernos a ese primer impacto físico para analizar otros factores que permitan una relación duradera y sólida. La pasión necesaria para unir a dos personas, que produce el enamoramiento enloquecido que tanto nos gusta, no dura siempre. El amor residual, y finalmente el cariño es lo que une a parejas que se mantienen unidas tras muchos años de convivencia y envejecen juntas.

Según pasan los años

No es lo mismo buscar pareja en la adolescencia, en la primera juventud, a los 30, a los cincuenta o en la tercera edad. Nuestras exigencias y demandas van cambiando porque nosotros vamos creciendo y mutando.

Los adolescentes buscan en el otro un compañero de emociones. Alguien que comparta códigos sociales similares, que entienda el mundo de un modo parecido. Los adolescentes están naciendo al mundo de las relaciones de pareja y se sienten cómodos entre pares, es la etapa del aprendizaje. No es importante el poder económico o el rol social excepto por el pequeño grupo de pertenencia.

La primera juventud (entre los 20 y los 30 años) trae el primer cambio en el enfoque de la búsqueda. El aprendizaje seguirá durante el resto de la vida, pero la experiencia es mayor y comenzamos a saber lo que NO queremos. Las mujeres y los varones comienzan a buscar un posible compañero "de nido". Una pareja viable como reproductor. Aún sin ser conscientes del elemento hijos, nuestra biología nos lleva a sentirnos atraídos por este aspecto en el otro. Ellas buscarán, al margen de preferencias eróticas, un cierto éxito social en los varones. Ellos buscarán, aparte de una mujer atractiva, un caudal de ternura importante en la mujer.

A los treinta años la necesidad de encontrar una pareja afín en varios aspectos va creciendo. Se busca compartir aficiones, trabajos compatibles o complementarios, una persona con la que poder hacer planes a largo plazo.

Cuando elegimos pareja después de los 40, los factores son otros. El instinto biológico de reproducción se ha satisfecho ya en la mayor parte de los casos, o se tiene claro que no se desean hijos. Entonces buscamos un compañero que satisfaga el puro deseo de amar, disfrutar y compartir. El aspecto económico y, en fin, la mayor parte de las facetas de nuestra vida ya están dibujadas. Es el momento de encontrar un compañero para el placer físico, emocional e intelectual. Curiosamente alrededor de los cuarenta años hay muchas rupturas de pareja, segundos matrimonios o nuevas relaciones libres.

Como nuestros intereses cambian y hemos crecido, a veces la pareja que nos pareció perfecta a los 20 e incluso tolerable a los 30, ya no lo es más. De todos modos, nunca se puede pronosticar si la pareja que elegimos estará a nuestro lado unos meses o toda la vida.

¿Se atraen los polos opuestos?

Se tiende a creer que los polos opuestos se atraen en el amor porque son complementarios, pero esto no es totalmente cierto. Si bien, en un principio puede resultar excitante encontrar a alguien absolutamente opuesto, el paso del tiempo hace que la rutina diaria sea muy difícil . Es como si dos personas tiraran de una cuerda en direcciones opuestas. No encuentran un camino transitable para los dos.

También puede crearse una relación viciada en la que uno de los miembros de la pareja intenta adaptarse a la personalidad del otro para no dejar de ser amado. Las consecuencias no se hacen esperar. O bien el "imitador" termina por cansarse, deja aflorar su personalidad original y la pareja se rompe o, si no, se crea una dependencia enferma del "imitador" hacia el imitado que hace que este sienta una como una que la otra persona dependa de él. Ninguno de los dos disfrutará de una relación de pareja feliz.

¿Dos veces con la misma piedra?

Los seres humanos tenemos una tendencia a fijar características y sensaciones que nos satisfacen en un momento y repetirlas hasta la saciedad aún sabiendo que son nocivas para nosotros. Las relaciones de pareja no son una excepción.

Cuántas veces hemos escuchado historias de mujeres que han tenido parejas abusivas una y otra vez. U hombres que siempre terminan con el corazón roto porque las mujeres que eligen les son infieles. Por diferentes razones o fijaciones psicológicas que exceden este artículo, buscamos una y otra vez el mismo patrón que probablemente mueve nuestro erotismo más oculto.

La búsqueda de "la otra mitad", del "alma gemela" o la media naranja es la búsqueda de ese ser que nos acompañe en determinada etapa de la vida. Como somos mucho más longevos que hace 500 años, tener varias parejas que acompañen nuestro camino es cada vez más frecuente. Claro que lo ideal sería que, con cada nueva elección, se mejorara el resultado.

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