En todo caso se habrán hecho grandes juntos, o caminarán a la par. Ese dicho de "una gran mujer detrás de un gran hombre" es uno de los favoritos de mi madre... y uno de los que más disgusto me producen a mí. Otra diferencia educacional y generacional.
Cuando mi madre se casó, allá por el 66, las mujeres españolas se quedaban en casa después del matrimonio y los hombres salían a trabajar y volvían a casa a tener "el reposo del guerrero". Tenía mucho que ver ese descanso, ese impulso, esa contención, con la labor que el hombre desarrollaba fuera. En casa, al volver, tenía una geisha, una cocinera, una psicóloga, una niñera y una economista. Ellas felices (¿?), ellos también.
A medida que los hijos de aquellas parejas hemos crecido y evolucionado en un mundo diferente, nuestro concepto de la pareja y de crecer juntos ha variado considerablemente. Una pareja en la cual AMBOS miembros de la pareja no crecen en aspiraciones y logros de manera equitativa, tiene altas chances de entrar en crisis. Las parejas se han convertido más que nunca en lo que su etimología describe, pares. Entonces, ya nadie está detrás de nadie, a lo sumo se tomarán turnos para empujar y ser apoyados, que de eso se trata el amor también... pero nunca uno de los dos relegará su vida en pos del otro. No es justo para ninguno.

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