Yo preferí hacerme el test de embarazo todas las veces sola. Era tanta mi ansiedad que no podía pensar en nada más. Contaba y recontaba los días para estar segura y me hacía la prueba en el primer instante en que era viable. La primera vez que dio positivo casi tiro el test. No me pareció que había dos rayas. Algo me hizo volver a mirar, muy de cerca... pero muuuuuy de cerca. Y allí estaba. Esa segunda rayita pálida que se iba dibujando. Me temblaban las manos, no lo podía creer.
Abajo en el living teníamos visita. Una tía querida y un nieto de ella que pasaba unos días con nosotros. Eran vacaciones de invierno y la víspera había sentido un cansancio infinito haciendo la fila para el cine. Tenía la sensación brumosa de que algo era nuevo en mí. Pero compré el test calladita y lo hice en la intimidad del baño de arriba.
Tenía la prueba en la mano. Llamé a mi pareja. "Tengo que decirte una cosa, sube, por favor". No llegó ni al descanso superior de la escalera. Le tendí el test. "Estoy embarazada". Los ojos húmedos de emoción. Él titubeó. "Te felicito", me dijo.
Nos hemos reído de eso algunas veces. Él decía que en aquel momento le era ajeno, no sentía que mi embarazo fuera algo suyo. Le costó un rato caer.
¿Y tu historia? ¿Cómo se lo tomó tu pareja?

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